SuperTux 0.7.0 Beta 2: Mejoras en el editor de niveles y física refinada

juego supertux

SuperTux, el clásico juego de plataformas 2D de código abierto inspirado en Super Mario, lanzó hace pocos días la segunda Beta de su versión 0.7.0. Esta actualización llega un mes después de la Beta 1, la cual introdujo características importantes como un mapa mundial renovado y un rediseño del personaje Tux.

Esta actualización es una respuesta directa al feedback de los jugadores, ya que se centra en pulir la experiencia, corregir los fallos críticos de la entrega anterior y, crucialmente, facilitar la vida tanto a los creadores de niveles como a los usuarios de distribuciones Linux.

Un editor de niveles que por fin «fluye»

Para la comunidad creativa que mantiene vivo el juego, esta actualización es un respiro, ya que el editor de niveles ha dejado de ser una herramienta tosca para acercarse a los estándares modernos de diseño. Y es que con la llegada de esta beta 2, el cambio más interesante es la implementación de la navegación WASD. Con ello los creadores ya no están atados a las flechas de dirección para moverse, permitiendo una mano izquierda mucho más ágil. Además, el editor ahora arranca por defecto en el modo mosaico, eliminando esos clics iniciales repetitivos que frustraban a los diseñadores veteranos.

La interfaz también se ha vuelto más comunicativa, ya que la barra de herramientas se actualiza dinámicamente al cambiar entre objetos y terrenos, y se han añadido atajos como Ctrl+H para ocultar o mostrar activadores al instante, limpiando el ruido visual durante el proceso de diseño.

Reajuste de la física y multijugador

En el apartado jugable, el equipo de desarrollo ha ajustado los niveles de la dificultad y la física. La bomba antigua, un elemento clásico del arsenal, ha reducido su tiempo de detonación de cinco a apenas dos segundos, lo que transforma su uso estratégico en una mecánica de reacción rápida.

Por otro lado, el comportamiento bajo el agua y en pendientes se ha mejorado: las balas ahora rebotan en las superficies inclinadas en lugar de desaparecer, y se desplazan más rápido que el propio Tux en entornos acuáticos. El modo multijugador también ha mejorado, abandonando la ambigüedad de versiones anteriores para ofrecer opciones claras y diferenciadas al añadir un segundo jugador, ya sea mediante teclado o controlador, evitando conflictos de entrada.

Con esta Beta 2, SuperTux no solo arregla lo que estaba roto (como los secretos inaccesibles o los cierres inesperados en mapas con rutas relativas), sino que prepara el terreno para un lanzamiento final estable, demostrando que el código abierto puede ser tan riguroso en su mantenimiento como creativo en su propuesta.

De los demás cambios notables de la última versión beta incluyen:

  • Corrige problemas con rutas relativas
  • Goldbomb ya no deja caer monedas cuando no brilla
  • Editor: Se corrige el guardado del estado para mapas de mosaicos no definidos.
  • editor: Iniciar siempre en modo mosaico
  • Páginas del manual actualizadas
  • Mejoras a nivel de menú
  • Se arreglaron las direcciones izquierda y derecha para el lanzacohetes
  • Agregar opción para permitir ignorar el límite de jugadores codificado
  • Habilitar el uso de teclas de vista previa para navegar en los menús
  • Las balas rebotan en las pendientes
  • Editor: Actualizar la barra de herramientas al cambiar al mosaico/objeto desde el menú
  • Hacer que las líneas del cabello se vean menos feas (en los menús)
  • Evitar la selección de mundos en el mismo mundo
  • Varias mejoras en muchos niveles en el mundo 1 y el mundo 2
  • Permitir la construcción sin soporte de red (curl)
  • editor: dejar de ‘actualizar’ las capas después de cualquier cambio
  • Añadir muñecos flotantes Tux
  • Se corrige la advertencia de máquina virtual no inicializada y la posible referencia de memoria incorrecta
  • Añadir una solución alternativa para el editor abierto en MacOSX

Finalmente, si estás interesado en poder conocer más al respecto, puedes consultar los detalles en el siguiente enlace.

Descargar y probar SuperTux 0.7.0 Beta 2

Para los interesados en probar esta beta, deben saber que el equipo ha puesto a disposición dos vías principales: AppImage y Flatpak.

Para los puristas que prefieren el formato AppImage, disponible en la sección de «Assets» de su GitHub, hay una advertencia importante: el paquete exige una versión de glibc igual o superior a 2.38. En términos prácticos, esto significa que los usuarios de Ubuntu necesitarán la versión 24.04 LTS o más reciente. Además, dado que muchas distribuciones modernas han dejado de incluir ciertas librerías heredadas por defecto, es probable que el juego no arranque si no se instala manualmente la librería FUSE 2.

Es por ello que antes de ejecutar el archivo debemos asegurar la compatibilidad y para ello en la terminal debemos ejecutar el comando

sudo apt install libfuse2

El archivo AppImage lo podrán obtener desde la página web oficial del proyecto, aunque para quienes lo prefieran, pueden abrir una terminal y obtener el archivo con el siguiente comando:

wget https://github.com/SuperTux/supertux/releases/download/v0.7.0-beta.2/SuperTux-v0.7.0-beta.2.glibc2.38-x86_64.AppImage -O SuperTux.AppImage

Hecha la descarga, tenemos que darle permisos de ejecución. Esto lo podemos hacer desde la terminal ejecutando en ella el siguiente comando:

sudo chmod +x SuperTux.AppImage

Por otro lado, la vía Flatpak se presenta como la opción más robusta, especialmente ahora que esta beta ha habilitado el soporte nativo para OpenGL, lo que garantiza un rendimiento gráfico superior. La instalación se realiza directamente desde la terminal.

Para su instalación basta con ejecutar el siguiente comando:

flatpak install --user https://github.com/SuperTux/supertux/releases/download/v0.7.0-beta.2/SuperTux-v0.7.0-beta.2-x86_64.flatpak

Una vez completado el proceso, el juego se inicia con

flatpak run org.supertux.SuperTuxNightly

Un detalle a tener en cuenta es que, si el icono del juego no aparece inmediatamente en el menú de aplicaciones, suele ser necesario cerrar y volver a iniciar la sesión de usuario para que las rutas del sistema se actualicen correctamente.


GNU Linux-libre 6.19 llega con más limpieza de blobs y soporte ampliado

GNU Linux-libre 6.19

Al apoyarse en la serie Linux 6.19, esta publicación hereda las novedades técnicas del kernel original, como en las novedades de GNU Linux-libre 6.18, pero introduce cambios específicos para retirar cualquier rastro de binarios opacos. El resultado es una versión adaptada a las personas que priorizan la transparencia del código, aunque ello suponga renunciar a determinadas funcionalidades o soporte de hardware que dependen de microcódigo o firmware no libre.

Basado en Linux 6.19, pero sin componentes privativos

El núcleo GNU Linux-libre 6.19 se construye directamente sobre la versión estable del kernel principal, pero realiza un trabajo sistemático de limpieza de soporte de carga de firmware y de otros elementos que dependen de blobs propietarios. Esto afecta especialmente a controladores que, a pesar de ofrecer código fuente abierto, requieren microcódigo cerrado para funcionar correctamente, algo que el proyecto considera incompatible con sus estándares de libertad.

Entre las áreas revisadas en esta edición destaca la eliminación o modificación de rutinas de carga de firmware en componentes de sonido SDCA y en diversos drivers gráficos y de red. De esta forma, se evita que el sistema intente descargar o cargar automáticamente archivos binarios no auditables, lo que refuerza la coherencia del sistema con las directrices de la Free Software Foundation Latinoamérica (FSFLA) y otros grupos afines en Europa.

Ajustes en drivers de Intel, Qualcomm, NVIDIA y códecs de sonido

Una parte importante del trabajo en GNU Linux-libre 6.19 se ha centrado en actualizar la limpieza de varios controladores afectados por nuevos nombres de blobs o cambios internos en el kernel base. En concreto, se han revisado los drivers de la GPU Intel Xe, el controlador Wi-Fi Intel iwlwifi, la solución gráfica NVIDIA Nova-Core, los componentes de Qualcomm Iris y Venus, así como la plataforma Q6V5.

Además de los controladores gráficos y de red, el equipo del proyecto ha ajustado la depuración de múltiples códecs de sonido como los de TI tas2783 y otros chips de audio, junto con drivers de red como TI PRUeth, Marvell mwifiex y FourSemi fs210x. En todos estos casos, se han adaptado los filtros que identifican y desactivan la referencia a firmware no libre, teniendo en cuenta los nuevos identificadores y rutas de archivos introducidos en la rama 6.19 del kernel original; un trabajo similar al realizado en GNU Linux-libre 6.15 que purifica controladores.

El proyecto también ha dejado de aplicar limpieza a determinados componentes que ya han desaparecido en el árbol oficial de Linux, como el antiguo driver STM C8SECTPFE DVB, eliminado aguas arriba. Al no existir ya en el código base, no resulta necesario mantener reglas específicas de depuración para él, lo que simplifica ligeramente el mantenimiento.

Reorganización de la limpieza en DeviceTree

Otro frente de trabajo relevante en GNU Linux-libre 6.19 es la gestión de los ficheros DeviceTree (DTS), que describen la configuración de hardware en numerosos sistemas embebidos y placas ARM. En esta versión se han reagrupado y reordenado comandos destinados a limpiar referencias a blobs dentro de estos ficheros, con la intención de aportar algo de orden a una lista que no deja de crecer.

Con cada ciclo de desarrollo del kernel van apareciendo nuevos archivos dts que incorporan nombres de blobs o rutas de firmware propietario. La versión 6.19-gnu amplía la cobertura de estas reglas de limpieza para abarcar los nuevos dispositivos, a la vez que intenta estructurar mejor la colección de scripts y patrones empleados, lo que facilita futuras revisiones y reduce la probabilidad de inconsistencias.

Política estricta frente a firmware y módulos no libres

GNU Linux-libre mantiene una postura muy firme respecto al software propietario dentro del kernel: se eliminan las funciones que permiten cargar microcódigo cerrado, se restringe el uso de módulos dependientes de blobs y se suprimen las referencias a componentes no auditables. Esto afecta tanto a los controladores que se basan en firmware externo como a ciertos módulos que no están publicados bajo licencias libres. Estas decisiones están en la línea de lo ya planteado en ediciones previas del kernel libre.

En la práctica, esto significa que el kernel 6.19-gnu puede carecer de funcionalidad para determinados dispositivos modernos, especialmente en el terreno de tarjetas Wi-Fi, GPUs recientes y hardware especializado que depende de firmware cargado en tiempo de arranque. A cambio, usuarios y organizaciones obtienen la garantía de que el núcleo en ejecución no incorporará código cuyo comportamiento no se pueda revisar ni modificar.

Disponibilidad, descargas y distribución

El nuevo GNU Linux-libre 6.19 se puede descargar en formato de tarballs comprimidos desde la web del proyecto y desde FSFLA.org, que actúa como uno de los puntos de referencia para este desarrollo. Estas fuentes permiten compilar el kernel manualmente en prácticamente cualquier distribución, un enfoque que sigue siendo habitual entre administradores de sistemas y usuarios avanzados en Europa que desean un control más fino sobre su entorno.

Para quienes prefieren evitar la compilación manual, se mantienen disponibles paquetes binarios listos para usar en formato DEB y RPM. En el ecosistema Debian y derivados, los paquetes pueden obtenerse a través del proyecto Freesh, mientras que en el ámbito de las distribuciones de tipo Red Hat se ofrece un repositorio mantenido por la iniciativa RPM Freedom. Esta vía resulta especialmente práctica para quienes gestionan varios equipos o servidores y quieren desplegar el kernel libre de forma homogénea.

En la mayoría de casos, el núcleo GNU Linux-libre puede instalarse junto al kernel estándar que incluye cada distribución, permitiendo elegir qué versión arrancar desde el gestor de arranque. Esta convivencia facilita probar el kernel depurado sin renunciar al soporte de hardware del núcleo oficial, algo que muchas personas en entornos de trabajo europeos utilizan como paso intermedio antes de adoptar un entorno completamente libre.

Todo este esfuerzo en torno a GNU Linux-libre 6.19 refuerza la apuesta por un kernel alineado con los principios del software libre, a costa de asumir ciertas limitaciones de compatibilidad con hardware dependiente de firmware propietario. Con sus ajustes en drivers clave, la reorganización de la limpieza en DeviceTree y la gama de paquetes disponibles para distintas distribuciones, esta versión se posiciona como una opción sólida para quienes prefieren priorizar la transparencia y el control del código frente a la compatibilidad absoluta con todos los dispositivos del mercado.


Ubuntu 26.04 llegará sin la app «Software y Actualizaciones»

Ubuntu 26.04 sin Software y Actualizaciones

Yo no soy muy fan de los cambios, pero reconozco que, con el tiempo, la mayoría se hacen para mejorar algo. Y es que Ubuntu 26.04 llegará sin la aplicación Software y Actualizaciones. Hablando de cambios, he de reconocer que no me había dado cuenta de que, en algún momento, Canonical decidió cambiarle el nombre a su versión en español desde el de siempre a «Programas y actualizaciones», pero un cambio de nombre no se puede comparar a una supresión.

El motivo de la eliminación es que se considera una aplicación peligrosa, en el sentido de que alguien sin suficientes conocimientos puede eliminar fácilmente los repositorios oficiales de Ubuntu y cargarse así la vía principal de gestión de software. Además, la pestaña de Ubuntu Pro se moverá a la app Security Center.

Ubuntu 26.04 seguirá con las herramientas tipo CLI

El paquete software-properties-common no se eliminará, por lo que se podrá seguir usando add-apt-repository para añadir repositorios de terceros y eliminarlos. Cabe destacar también el hecho de que muchos programas que se ofrecen en paquetes DEB, como Google Chrome, añaden los repositorios automáticamente tras la primera instalación.

Para el que eche de menos la aplicación Programas y Actualizaciones, se puede seguir instalando manualmente para su uso en Ubuntu 26.04 y más allá. El paquete es software-properties-gtk.

Este cambio sólo afectará a nuevas instalaciones. Quienes actualicen seguirán con la aplicación como hasta ahora; no se la «cargará» la actualización.

¿Y los drivers de terceros?

La instalación de controladores especiales también estaba en esa aplicación. Con este movimiento, si nuestro equipo cuenta con un hardware que no funcione bien tras la instalación de cero, corregir el problema será un poco más difícil. Canonical ha pensado en que sea el sistema operativo quien detecte estas configuraciones, pero aún tienen que decidir cómo se lleva a cabo la instalación.

Por otra parte, se puede usar ubuntu-drivers para mostrar los controladores disponibles e instalarlos con la misma herramienta. Otra opción es, como habíamos explicado, instalar el paquete software-propertíes-gtk y hacerlo como siempre se había hecho.


VirtualBox 7.2.6 llega con soporte para Linux 6.19, correciones y mas

VirtualBox 7.1

Hace pocos días Oracle dio a conocer el lanzamiento de la nueva versión correctiva de «VirtualBox 7.2.6» y aunque habitualmente estas versiones de mantenimiento se limitan a corregir errores, esta actualización trae consigo una decisión que la comunidad de código abierto llevaba años esperando: la liberación de componentes que hasta ahora eran exclusivos o propietarios.

Todo esto llega envuelto en un paquete crítico de seguridad que cierra más de una docena de brechas en el software y que además de manera Oracle también libero VirtualBox 7.1.16, una actualización que integra las mismas correcciones de seguridad vitales.

Principales novedades de VirtualBox 7.2.6

Sin dudas, una de las novedades más importantes de esta nueva versión no es una corrección de código, sino un cambio de filosofía. Históricamente, funciones avanzadas, como el servidor VRDP (Protocolo de Escritorio Remoto de VirtualBox), la emulación de tarjetas inteligentes USB y el cifrado de discos y máquinas virtuales, se mantenían separados o bajo licencias más restrictivas. Con la llegada de la versión 7.2.6, Oracle ha migrado estos módulos al paquete base distribuido con el código fuente abierto.

Esto significa que cualquier usuario puede ahora desplegar infraestructuras virtualizadas cifradas o accesibles remotamente sin depender de componentes externos cerrados, simplificando enormemente la gestión de licencias y la compilación del software.

Más allá de las nuevas libertades, la actualización es obligatoria por razones defensivas. El equipo de seguridad de Oracle ha solucionado un total de 14 vulnerabilidades, de las cuales cinco han sido clasificadas con una gravedad alta (puntuación CVSS de 8.2). La situación es delicada, ya que al menos una de estas fallas permite la explotación remota, lo que podría exponer a los sistemas anfitriones a ataques externos sin necesidad de acceso físico. La compañía ha mantenido los detalles técnicos de estos exploits bajo reserva para dar tiempo a los administradores a actualizar sus sistemas antes de que se hagan públicos.

Compatibilidad: Del Kernel 6.19 a Windows 11

En el terreno de la compatibilidad, VirtualBox 7.2.6 se actualiza para poder ser compatible con el nuevo Kernel de Linux, ya que las «Guest Additions» ahora ofrecen soporte inicial para el kernel Linux 6.19 y solucionan problemas específicos en las versiones de desarrollo de Red Hat Enterprise Linux (RHEL 9.8, 10.1 y 10.2). Curiosamente, también se ha refinado la compilación para kernels antiguos de la serie 2.5.xx, asegurando que la virtualización de sistemas heredados siga siendo viable.

Para los usuarios de Windows, esta versión resuelve los fallos críticos que provocaban el cierre inesperado de máquinas virtuales tras la actualización de Windows KB5066793, así como problemas de apagado en anfitriones Windows 11 sobre arquitectura ARM. La experiencia gráfica también se ha pulido, corrigiendo errores molestos en configuraciones de múltiples monitores a pantalla completa y solucionando inconsistencias visuales al alternar entre los modos claro y oscuro en la interfaz de usuario.

Si estás interesado en poder conocer más al respecto sobre la liberación de esta versión, puedes consultar los detalles en el siguiente enlace.

¿Cómo instalar VirtualBox en Ubuntu y derivados?

Para los que estén interesados en poder obtener esta nueva actualización de VirtualBox, solo deben de abrir una terminal (puedes hacerlo con Ctrl + Alt + T) y ejecutar los siguientes comandos:

sudo apt update
sudo apt upgrade

Instalar VirtualBox por primera vez

Para quienes no tienen instalado VirtualBox, deben saber que hay dos métodos para hacerlo:

Método 1: Descargar el paquete .deb desde el sitio oficial

  1. Visita el sitio web oficial de VirtualBox y descarga el paquete .deb correspondiente a la versión 7.1.
  2. Instálalo con GDebi o usando el siguiente comando en la terminal:
sudo dpkg -i virtualbox-7.1.deb

Método 2: Añadir el repositorio oficial de VirtualBox

  1. Verifica que la virtualización de hardware esté habilitada en el BIOS de tu computadora:
    • VT-x/VT-d para procesadores Intel.
  2. Abre una terminal y agrega el repositorio oficial de VirtualBox con este comando:
echo "deb https://download.virtualbox.org/virtualbox/debian $(lsb_release -cs) contrib" | sudo tee /etc/apt/sources.list.d/virtualbox.list

Añade la clave pública PGP necesaria para verificar los paquetes descargados desde el repositorio. De lo contrario, no podremos utilizar el repositorio oficial de paquetes de VirtualBox. Para agregar la clave PGP pública del repositorio oficial de paquetes de VirtualBox, ejecuten el siguiente comando:

wget -q https://www.virtualbox.org/download/oracle_vbox_2016.asc -O- | sudo apt-key add -

Actualiza el repositorio de paquetes APT con el siguiente comando:

sudo apt-get update

Hecho esto ahora vamos a proceder realizar la instalación de VirtualBox al sistema con:

sudo apt install virtualbox-7.2

Y listo con ello ya podremos utilizar la nueva versión de VirtualBox en nuestro sistema.


Linux 6.19 llega e introduce un amplio paquete de mejoras internas, sin grandes rupturas visibles.

Linux 6.19

La llegada de Linux 6.19 marca un punto de inflexión silencioso en la evolución del kernel. No se trata de una versión pensada para llamar la atención con una única función estrella, sino de una actualización que ajusta muchas piezas internas a la vez para mejorar el rendimiento, la compatibilidad y la forma en que el sistema aprovecha tanto el hardware moderno como equipos que ya parecían haber quedado atrás.

Lejos de ser una simple revisión incremental, esta versión número 19 de la rama 6.x sirve también como preparación técnica para el salto a Linux 7.0, previsto para primavera de 2026. En Europa y en España, donde las distribuciones generalistas como Ubuntu, Debian o Linux Mint siguen siendo predominantes, su adopción tardará algo en llegar por vías oficiales, pero el impacto que tendrá en escritorios, servidores y dispositivos portátiles es relevante.

Gráficas AMD veteranas: del driver radeon a amdgpu con Vulkan completo

Uno de los cambios más llamativos de Linux 6.19 afecta a las GPU AMD basadas en arquitecturas GCN 1.0 y 1.1, como las Radeon HD 7000 o las R9 200. Estos modelos dejan de usar por defecto el antiguo controlador radeon y pasan a integrarse con el driver moderno amdgpu, un movimiento que abre la puerta a un soporte más actual, especialmente en el terreno del juego y la aceleración gráfica.

El salto al controlador amdgpu activa de forma nativa RADV, la implementación de Vulkan integrada en Mesa. Esto permite que estas gráficas, lanzadas hace más de una década, puedan aprovechar mejor capas como DXVK o Proton, algo muy relevante para quienes utilizan Steam o plataformas similares bajo Linux. En determinados escenarios con cargas OpenGL y Vulkan se han visto mejoras de rendimiento de hasta en torno a un 40 %, siempre dependiendo del juego, la configuración y el resto del hardware.

Aunque no todas las combinaciones de software y juegos se benefician por igual, la ganancia práctica es clara: se amplía el catálogo de títulos y aplicaciones que pueden ejecutarse con cierta soltura en equipos antiguos, alargando su vida útil sin necesidad de cambiar de tarjeta gráfica. Además, este cambio se apoya en un trabajo comunitario constante, en muchos casos impulsado por desarrolladores vinculados al ecosistema de juego en Linux, incluidas iniciativas financiadas por empresas como Valve.

HDR y canal de color: bases técnicas para una imagen más cuidada

Linux 6.19 también da un paso importante en la gestión del color al integrar la nueva API de canal de color DRM (Color Pipeline). Esta interfaz permite que el tratamiento de HDR se apoye en el hardware específico de la GPU en lugar de depender solo de sombreadores, lo que reduce la carga gráfica y mejora la eficiencia energética, algo especialmente interesante en portátiles y dispositivos de juego portátiles que se usan en España y el resto de Europa como alternativa a consolas tradicionales.

En esta primera fase, el soporte de la API de color se ha incorporado a amdgpu, Intel y VKMS, sirviendo como base para que escritorios y compositores (como GNOME, KDE Plasma o Sway) puedan ir añadiendo compatibilidad con HDR de forma más ordenada. No es una función que el usuario vea de inmediato tras actualizar el kernel, pero sí un cimiento necesario para que en los próximos meses el soporte de monitores HDR en Linux deje de ser una rareza y se convierta en algo más habitual.

El esfuerzo por mejorar la experiencia visual no se limita al HDR. En el lado de Intel, Linux 6.19 incorpora de manera oficial el filtro de nitidez adaptativo CASF presente desde la generación Lunar Lake. Este sistema permite aplicar un afilado de imagen basado en hardware y dependiente del contenido, con la vista puesta de nuevo en el uso diario de escritorios y juegos, siempre que los compositores de cada entorno integren la función.

ext4 se pone al día: bloques más grandes y desfragmentación más eficaz

El sistema de archivos ext4, uno de los más usados en el mundo Linux, recibe una de las mejoras técnicas más relevantes de esta versión. A partir de Linux 6.19, ext4 puede trabajar con bloques de tamaño superior a la página del kernel, superando el clásico límite de 4 KB. Esto reduce el número de operaciones necesarias para manejar grandes volúmenes de datos y hace más eficiente el tratamiento de archivos muy pesados, algo que se nota en tareas como copias masivas, descompresión o gestión de grandes repositorios.

En pruebas de laboratorio, este nuevo enfoque puede llegar a ofrecer hasta un 50 % de mejora en velocidad de escritura con I/O en búfer. En un uso diario típico el salto será más moderado, pero representa una optimización valiosa para servidores, equipos de trabajo intensivo o sistemas de almacenamiento conectados en red, cada vez más habituales en pequeñas empresas europeas que apuestan por soluciones Linux.

Junto a los bloques de mayor tamaño, ext4 gana una desfragmentación en caliente más eficiente basada en folios, lo que reduce la fragmentación sin necesidad de detener el sistema o sacar particiones de servicio. También se mejora la gestión de la caché de permisos POSIX ACL, evitando comprobaciones innecesarias en directorios que no emplean estas listas de control de acceso, algo que reduce cargas puntuales sobre la CPU en entornos con grandes árboles de directorios.

El kernel introduce, además, caché por CPU para ciertas peticiones de disco, aliviando cuellos de botella cuando varios núcleos acceden al almacenamiento de forma simultánea. Esta combinación de cambios convierte a ext4 en una opción aún más sólida para quienes buscan un equilibrio entre rendimiento, estabilidad y facilidad de mantenimiento en entornos de escritorio y servidor.

Planificador de CPU: menos latencias y comportamiento más predecible

Un bloque importante de las novedades de Linux 6.19 se centra en el planificador de CPU, es decir, en la lógica interna que decide qué tarea se ejecuta en cada núcleo en cada momento. Esta versión introduce ajustes que permiten repartir mejor las cargas entre todos los núcleos disponibles, reduciendo picos de latencia y obteniendo una respuesta más estable tanto en sistemas de escritorio como en máquinas de propósito profesional.

Entre otras cosas, el ciclo de desarrollo de 6.19 ha incluido la reescritura del código de gestión SCHED_MM_CID, que se encarga de asignar identificadores de contexto de memoria. Este cambio provocó algunos problemas de rendimiento durante las fases previas, con regresiones detectadas en pruebas intensivas. Para la versión estable se han integrado varios parches de última hora orientados a corregir regresiones y bloquear situaciones de bloqueo duro, así como a reducir las operaciones sobre mapas de bits en escenarios con muchos cambios de modo.

Con estas correcciones, las cargas más exigentes —como compilaciones a gran escala, virtualización con muchas máquinas en paralelo o procesamiento de datos intensivo— deberían beneficiarse de un comportamiento más regular, con una mayor utilización de las rutas rápidas del planificador y menos sorpresas en forma de pausas inesperadas. Buena parte de estas mejoras son especialmente interesantes en servidores y estaciones de trabajo basadas en Linux, muy presentes en infraestructuras públicas y privadas de la Unión Europea.

Optimización específica para CPUs AMD y ajuste de memoria

Linux 6.19 presta una atención especial a arquitecturas de CPU AMD, tanto para equipos domésticos con Ryzen como para servidores con EPYC. El kernel incorpora ajustes pensados para sacar mayor partido a la caché y refinar la gestión de energía, con el objetivo de lograr un rendimiento más estable y una eficiencia superior, algo que se traduce en menor consumo eléctrico y temperaturas más contenidas, aspectos nada menores en centros de datos europeos donde la factura energética tiene un peso importante.

En el subsistema de memoria, esta versión afina el comportamiento del kernel en situaciones de alta presión de RAM. Cuando el sistema se acerca a sus límites, por ejemplo al ejecutar máquinas virtuales pesadas o modelos de IA locales, el nuevo código busca evitar caídas bruscas de rendimiento y gestionar mejor los intercambios con el área de swap. Esto se nota en una experiencia algo más suave incluso cuando el equipo va justo de recursos.

También se han incluido mejoras en la política de energía global, gracias a nuevos ajustes en la gestión de estados de bajo consumo y en las frecuencias dinámicas de los procesadores. La intención es reducir consumos innecesarios en reposo o baja carga, algo fundamental para portátiles y ultraportátiles, y optimizar el equilibrio entre rendimiento máximo y autonomía, una preocupación constante para usuarios que usan Linux en movilidad en España y otros países europeos.

Seguridad y plataformas Intel: LASS, CASF y nuevas generaciones

En el lado de Intel, Linux 6.19 integra varias piezas centradas en seguridad y experiencia gráfica. Una de las más destacadas es la incorporación de Intel Linear Address Space Separation (LASS), un mecanismo presente en procesadores Core Ultra recientes y en Xeon 6 que busca dificultar accesos maliciosos entre el espacio de direcciones de usuario y el del kernel. Este aislamiento adicional reduce la superficie de ataque para ciertas vulnerabilidades basadas en direcciones virtuales.

Además del ya mencionado filtro CASF para mejorar la nitidez de la imagen, se avanza en el soporte para nuevas familias de procesadores, con trabajo continuado para las plataformas Wildcat Lake y Nova Lake. En el caso de Nova Lake, Linux 6.19 incluye los primeros pasos de soporte para la nueva generación gráfica integrada Xe3P, aunque se espera que necesite uno o dos ciclos de kernel adicionales para estar completamente lista. Wildcat Lake, por su parte, se considera en un estado más avanzado dentro de esta versión.

Estos movimientos permiten que los fabricantes que comercializan portátiles en el mercado europeo puedan ofrecer equipos con las próximas generaciones de Intel listos para funcionar correctamente con Linux, sin depender tanto de parches específicos o kernels muy personalizados.

Portátiles, consolas y dispositivos de juego: Steam Deck, ROG Ally y más

Linux 6.19 incluye varias mejoras pensadas directamente para hardware portátil y consolas basadas en Linux, un segmento en auge en España y Europa gracias a la popularidad de dispositivos como la Steam Deck.

Por un lado, se ha añadido monitorización directa de temperatura para la APU de la Steam Deck, lo que simplifica la lectura de datos térmicos desde el kernel sin depender de parches externos. Por otro, la ASUS ROG Ally se beneficia de un soporte más completo orientado a controlar energía, límites de TDP y perfiles de rendimiento, permitiendo un manejo más fino del equilibrio entre potencia y autonomía desde el propio sistema Linux.

Más allá de estos casos concretos, se ha incorporado el driver ASUS Armoury al kernel principal, que mejora el soporte genérico para portátiles y equipos de juego de la marca, y el driver Uniwill, relevante para modelos vendidos por fabricantes europeos como TUXEDO Computers. Gracias a este último, funciones como control de teclado RGB, gestión de carga de batería o teclas especiales pasan a funcionar mejor con el kernel principal, sin necesidad de recurrir a módulos externos mantenidos por terceros.

Redes y carga intensiva: mejoras en la pila de red

La pila de red de Linux, clave para servidores, routers y dispositivos embebidos repartidos por toda Europa, también se actualiza en la versión 6.19. En escenarios de transferencias muy pesadas, se han registrado mejoras significativas, con referencias a posibles incrementos de hasta cuatro veces en algunos tipos de carga intensiva. Estos avances se acompañan de otros ajustes en redes cableadas e inalámbricas que buscan reducir latencias, mejorar el aprovechamiento de la CPU y optimizar el rendimiento en conexiones de alta velocidad.

Para proveedores de servicios, administradores de sistemas y empresas que dependen de grandes volúmenes de tráfico, estas optimizaciones pueden traducirse en un uso más eficiente del hardware disponible y en una respuesta más estable bajo picos de carga, algo especialmente relevante en infraestructuras críticas o centros de datos repartidos por distintos países de la UE.

Limpieza interna y retirada de componentes obsoletos

Un aspecto menos visible, pero clave de cara al futuro, es la limpieza de código y eliminación de componentes obsoletos dentro del kernel. Linux 6.19 retira partes del núcleo que ya no tienen un uso práctico o cuya presencia se justificaba solo por compatibilidad con hardware muy antiguo, ya prácticamente desaparecido del mercado europeo.

Reducir este lastre permite contar con un kernel más sencillo de mantener, con menos puntos potenciales de fallo y menor superficie de ataque desde el punto de vista de la seguridad. Al mismo tiempo, se facilita que los desarrolladores centren esfuerzos en hardware y funciones actuales sin arrastrar capas históricas de compatibilidad que complican la evolución del proyecto.

Disponibilidad: cómo y cuándo llegará Linux 6.19 a las distros

Linux 6.19 ya ha alcanzado la fase estable, pero eso no significa que todas las distribuciones lo ofrezcan de inmediato. En el caso de distros Rolling Release como Arch Linux, basta con ejecutar la actualización habitual del sistema mediante el comando «sudo pacman -Syu» para descargar e instalar el nuevo kernel en cuanto los paquetes lleguen a sus repositorios.

En entornos basados en Debian, incluidas variantes orientadas al escritorio muy presentes en España como Ubuntu o Linux Mint, la situación es distinta. Los administradores de cada distribución suelen tardar varias semanas o meses en integrar un kernel nuevo, probarlo, corregir posibles conflictos y publicarlo como actualización oficial. Mientras tanto, los usuarios avanzados que necesiten de forma urgente alguna de las novedades de Linux 6.19 pueden recurrir a herramientas como Mainline en Ubuntu para instalar el núcleo más reciente con unos pocos clics, o compilarlo por su cuenta si saben cómo manejar posibles regresiones.

En Debian (por ejemplo, en la rama testing), el proceso será similar: actualizar repositorios y paquetes con «sudo apt update && sudo apt upgrade» cuando la nueva versión se encuentre disponible. En todo caso, en equipos de producción o críticos es recomendable esperar a que la propia distribución marque Linux 6.19 como opción estable antes de dar el salto.

Tomando todo el conjunto, Linux 6.19 se presenta como una actualización densa y acumulativa, que refuerza compatibilidad con hardware antiguo y nuevo, pule el rendimiento del sistema de archivos, ajusta el comportamiento del planificador y sienta bases para HDR, seguridad y portátiles más eficientes. No es una versión pensada para grandes eslóganes, pero quienes actualicen —especialmente en entornos europeos donde Linux está muy presente en servidores, educación y administración— irán notando con el tiempo un sistema más maduro, estable y preparado para la siguiente gran etapa del kernel.


Lilidog Linux: un sistema ligero basado en Debian con Openbox

Lilidog Linux

Lilidog Linux es una de esas distribuciones que, en cuanto la pruebas, notas que está pensada por alguien que realmente usa el sistema a diario. No busca impresionar con efectos visuales exagerados, sino ofrecer un entorno ligero, rápido y muy personalizable sobre una base tan sólida como Debian. Si estás cansado de distros recargadas o quieres exprimir al máximo un PC modesto, aquí vas a encontrar mucha chicha, al igual que en otras distribuciones ligeras como Alpine Linux.

A lo largo de este artículo vamos a desgranar con calma qué ofrece exactamente Lilidog, sus distintas ediciones, cómo se instala, qué herramientas especiales incorpora y por qué se ha ganado un hueco entre quienes valoran un sistema minimalista pero muy bien afinado. Veremos también pequeños trucos, opciones de personalización y detalles prácticos que te ayudan a sacarle todo el jugo sin complicarte la vida.

¿Qué es Lilidog Linux y en qué se basa?

En esencia, Lilidog es una distribución GNU/Linux basada en Debian que utiliza el gestor de ventanas Openbox como entorno principal. Su filosofía es muy clara: ofrecer un sistema ligero, con un consumo de recursos muy contenido, manteniendo a la vez las ventajas de Debian y añadiendo muchas utilidades propias que facilitan la configuración y el día a día.

La distribución parte de Debian con los repositorios contrib y non-free habilitados por defecto, lo que simplifica la instalación de controladores y cierto software adicional que en una instalación estándar de Debian quizá tengas que activar manualmente. Lilidog se apoya en la rama estable (como Bullseye en las versiones actuales) para garantizar estabilidad, pero también ofrece imágenes de prueba basadas en Bookworm (testing) y Sid (unstable) para quienes disfrutan trasteando.

Una de las señas de identidad de Lilidog es que todos sus builds están realizados con la política de “no recommends”. Es decir, durante la instalación solo se incluyen las dependencias estrictamente necesarias, sin paquetes recomendados ni sugeridos. Esto deja un sistema muy limpio en el que tú decides qué añadir, evitando que se llene de programas que nunca vas a usar. Si lo prefieres, esta política se puede cambiar tras la instalación para volver al comportamiento habitual de Debian.

Versiones y sabores de Lilidog Linux

Para adaptarse a diferentes tipos de usuarios y hardware, Lilidog se distribuye en varias ediciones. Cada una mantiene la base común, pero con distintos niveles de software preinstalado y enfoques de uso. Todas las imágenes se pueden descargar desde su página en SourceForge.

Lilidog-amd64: la versión completa para uso diario

La edición Lilidog-amd64 es la variante “full” para arquitecturas de 64 bits. Está pensada para usuarios que quieren tener casi todo listo desde el primer arranque, sin invertir tiempo inicial en instalar un montón de aplicaciones básicas.

En esta versión vienen de serie programas muy usados en el día a día, como el navegador Firefox, el cliente de correo Thunderbird, el gestor de archivos Thunar, el editor de texto Geany, el visor de imágenes Gpicview, el reproductor multimedia Smplayer, la herramienta de particionado Gparted, el gestor de paquetes Synaptic, el editor gráfico GIMP y otros muchos. Con este conjunto inicial puedes navegar, trabajar con documentos ligeros, gestionar archivos, retocar fotos o ver vídeos sin necesidad de instalar nada extra.

Aun siendo una versión bastante completa en software, se mantiene la idea de sistema ligero. El uso de Openbox, la ausencia de servicios innecesarios y una selección de aplicaciones sobrias hacen que Lilidog-amd64 se mueva con mucha soltura incluso en equipos no demasiado modernos, siempre que sean de 64 bits.

Lilidog-Minimal-amd64: control total sobre lo que instalas

Si te gusta partir de una base sólida pero ser tú quien decide prácticamente todo lo que se instala, la edición Lilidog-Minimal-amd64 encaja como un guante. Esta variante conserva toda la estructura, scripts y “magia” de Lilidog, pero con un conjunto de programas muy reducido para que vayas construyendo tu sistema a medida.

De inicio, la versión Minimal trae lo imprescindible: el terminal xfce4-terminal, el gestor de archivos Thunar y el editor de texto Mousepad para que puedas empezar a manejar el sistema, configurar y añadir paquetes. A partir de ahí, la idea es que seas tú quien vayas completando tu escritorio con lo que realmente necesitas, sin arrastrar software sobrante.

Para facilitar las cosas, se recomienda ejecutar en consola el comando sudo apt update && sudo apt install synaptic, con el que obtendrás el conocido gestor de paquetes gráfico Synaptic. Gracias a él podrás instalar aplicaciones cómodamente, con un interfaz visual que simplifica la búsqueda y selección de programas en los repositorios de Debian.

Lilidog-i386: soporte para hardware antiguo

Para quienes aún mantienen ordenadores muy antiguos, Lilidog ofrece una edición específica i386 para 32 bits. Esta versión comparte la misma base que la edición amd64 completa, pero adaptada para funcionar en máquinas viejas que no soportan arquitecturas modernas. Es una forma muy eficiente de dar una segunda vida a equipos que con otros sistemas se arrastran, al igual que otras opciones ligeras como Absolute Linux.

En algunos procesadores viejos, sobre todo ciertos modelos de Intel, puede ser necesario arrancar añadiendo el parámetro de kernel forcepae para que el sistema boote correctamente. Esto es un detalle importante si al intentar arrancar la ISO en un PC de 32 bits encuentras problemas inesperados.

Conviene tener presente que esta edición i386 tiene fecha de caducidad: dejará de estar disponible cuando Debian pase de Bullseye a Bookworm como rama estable. A partir de ese momento, el foco se desplaza de forma definitiva hacia arquitecturas de 64 bits, por lo que es buena idea considerarla una solución de transición para equipos muy antiguos.

Beardog: la versión “ultra minimal”

Dentro de la familia Lilidog, Beardog es la alternativa para quienes quieren empezar casi desde cero. Es una edición extremadamente minimalista, sin el cambiador de temas típico de Lilidog y con un conjunto de aplicaciones reducido al hueso.

En Beardog, el gestor de archivos por defecto es pcmanfm y el emulador de terminal elegido es lxterminal. Nada más iniciar sesión, el sistema te presenta una ventana con una lista de componentes opcionales muy comunes que mucha gente suele querer instalar: gestor de inicio de sesión (login manager), el menú jgmenu con control de iconos, el sistema de notificaciones dunst con gestión de sonidos, efectos de transparencia, repositorios backports, kernel alternativo y el resto de instaladores de Lilidog si los deseas.

Esta edición está orientada a usuarios que quieren armar su sistema pieza a pieza partiendo de una base verdaderamente desnuda. Si buscas el equivalente a “montarte la distro a mano”, pero con la comodidad de scripts y utilidades ya preparadas, Beardog es una opción muy atractiva.

Imágenes Bookworm y Sid para quienes les gusta experimentar

Además de las versiones estables basadas en Debian Bullseye, es posible encontrar en ciertos momentos imágenes de Lilidog basadas en Bookworm (testing) y Sid (unstable). Estas compilaciones no están pensadas como opción principal para todo el mundo, sino como campo de pruebas para usuarios que disfrutan de tener software muy reciente aunque exista margen para errores.

En estas variantes de prueba es importante entender que pueden aparecer fallos imprevistos, paquetes que cambien de versión con frecuencia o pequeños conflictos que aún no se han pulido. Quien utilice estas ediciones debe estar dispuesto a actualizar el sistema con bastante frecuencia y aceptar que algunos instaladores o scripts específicos de Lilidog no estén disponibles hasta que Bookworm se convierta oficialmente en la nueva rama estable (algo previsto para el verano de 2023 en el ciclo de Debian).

Si quieres trastear con estas ramas, se recomienda encarecidamente un buen control de copias de seguridad y la costumbre de leer el foro de Lilidog, donde la comunidad comparte avisos, soluciones y sugerencias para mantener estos sistemas de prueba en buen estado.

Descarga, creación de USB y arranque de Lilidog

Las imágenes de Lilidog Linux se alojan en SourceForge, en la ruta principal de Releases. Desde ahí puedes elegir la edición que mejor encaje con tu equipo y tu forma de trabajar (full, minimal, i386 o Beardog) y descargarla en formato ISO.

Una vez descargada la imagen, una de las formas más sencillas de probar Lilidog es utilizar un pendrive. El proyecto recomienda el uso de la herramienta live-usb-maker desarrollada por el equipo de MX Linux, disponible como AppImage. Se puede descargar desde su repositorio oficial en GitHub, en la sección de lanzamientos correspondiente.

El proceso típico consiste en descargar el archivo AppImage.tar.gz, descomprimirlo, y luego ejecutar el AppImage desde un terminal con los permisos adecuados. Dentro de la aplicación, conviene usar el modo “image mode” al grabar la ISO de Lilidog en el USB, de modo que la copia sea lo más fiel posible a la imagen original y el sistema arranque sin problemas.

Al encender el ordenador y arrancar desde el USB, el menú de inicio de Lilidog muestra la posibilidad de iniciar una sesión en vivo (Live) o pasar directamente al proceso de instalación. Lo más habitual es probar primero el modo Live para confirmar que el hardware se reconoce correctamente y que el entorno te convence antes de instalar en disco.

Instalación y modo Live en Lilidog Linux

El instalador utilizado por Lilidog es el propio de Debian, con la opción de emplear tanto la interfaz en modo texto como la instalación gráfica. Esto asegura un proceso robusto, bien probado y familiar para cualquiera que haya instalado Debian anteriormente. La herramienta guía al usuario a través del particionado, la selección de disco, la configuración básica y la instalación del cargador de arranque.

Mientras trabajas en modo Live, es importante recordar las credenciales por defecto: el nombre de usuario es «user» y la contraseña de administrador (sudo) es «live». Estas credenciales se usan también para desbloquear el bloqueo de pantalla durante la sesión en vivo. Una vez que instales el sistema en tu disco, podrás crear tus propios usuarios y contraseñas como en cualquier otra distribución.

Tras arrancar, el sistema Live te da libertad para explorar el escritorio basado en Openbox, probar programas, cambiar temas y comprobar cómo responde el equipo. En cualquier momento podrás lanzar el instalador desde el propio menú si decides que Lilidog se va a quedar instalado de forma permanente en tu máquina.

Entorno de escritorio: Openbox, panel y menú

El corazón visual de Lilidog es el gestor de ventanas Openbox. No es un entorno completo como KDE o GNOME, sino un gestor muy ligero que proporciona las ventanas y el manejo básico, y que se complementa con otras utilidades para ofrecer una experiencia de escritorio completa.

Como panel principal se utiliza por defecto tint2, aunque existe también la posibilidad de cambiar a FbPanel si lo prefieres. En tint2 se han integrado varios detalles muy prácticos: ajustes para la transparencia, formato de hora, autohide, autoshrink y posición en pantalla (parte superior o inferior). Estos parámetros se pueden modificar tanto a través del menú de Lilidog como desde el propio panel, donde verás un pequeño icono rotulado como “T2” que da acceso directo a la configuración.

El menú principal del sistema lo proporciona jgmenu, que en Lilidog viene muy personalizado y con una gran capacidad de ajuste. Desde la ruta de menú Configuración → jgmenu.conf puedes abrir el archivo de configuración donde se definen entradas, categorías, apariencia y otros detalles. También se incluye un “Jgmenu Theme Changer” que te permite retocar el estilo visual del menú de forma sencilla.

Temas, fondos, iconos y personalización visual

Una de las gracias de Lilidog es que, a pesar de ser un sistema ligero, ofrece muchísimas opciones de personalización visual sin necesidad de instalar medio centenar de paquetes extra. Casi todo lo que puedas querer cambiar está a pocos clics de distancia.

Los fondos de escritorio se gestionan con Feh. El sistema espera encontrar tus imágenes preferidas en el directorio ~/Pictures/wallpapers. Desde el menú, en Configuración → Wallpaper Chooser, puedes cambiar fácilmente el wallpaper activo. Además, en el propio gestor de archivos Thunar puedes hacer clic derecho sobre cualquier imagen y seleccionar la opción de establecerla como fondo de escritorio o copiarla al directorio de wallpapers. Entre las funciones extra se incluye un toggle de fondo aleatorio, muy útil si te gusta que el escritorio cambie de aspecto de vez en cuando.

En cuanto a iconos, el conjunto predeterminado es Breeze. A partir de ahí, Lilidog ofrece entradas de menú para instalar rápidamente los sets Papirus y GNOME, con distintas variantes de color. Incluso existe un script adicional que permite ampliar todavía más la variedad de temas Papirus, hasta disponer de unas 24 combinaciones de color distintas. Esto abre la puerta a ajustar el aspecto del escritorio de forma muy fina, sin salirte del ecosistema de la propia distribución.

Los temas de ventana Openbox, el aspecto GTK, los colores de Geany y el estilo de xfce4-terminal están coordinados a través de una colección de temas personalizados de Lilidog. Las tipografías por defecto son Liberation Sans para la mayoría de elementos y DejaVu para urxvt y los módulos de Conky. Todo ello se integra en un sistema de cambio rápido de temas del que hablaremos a continuación.

Cambiador rápido de temas y creación de tus propios estilos

Para que no tengas que ir programa por programa cambiando temas y colores, Lilidog incorpora una herramienta llamada Quick Theme Changer. Se encuentra en el menú, dentro del apartado de Configuración, y su cometido es aplicar temas completos sobre el escritorio en un par de clics.

Cuando utilizas este cambiador rápido, se modifican a la vez el tema GTK, el tema de Openbox, el esquema de colores de Geany, el aspecto del gestor de inicio de sesión LightDM, el fondo de escritorio, el tema del menú y el tema del terminal. Todo se reajusta al vuelo, de modo que puedes ir probando diferentes combinaciones hasta dar con la que mejor encaje con tus gustos.

Si te apetece ir un paso más allá, todos los archivos relacionados con estos temas se encuentran en ~/.config/lilidog-themes. Ahí puedes inspeccionar cómo están montados los temas existentes, modificarlos o incluso crear los tuyos propios. Es posible añadir nuevos botones al cambiador de temas para que aparezcan como opciones extra y así aplicar tu diseño personalizado de forma instantánea. En la propia carpeta se incluye un archivo README, y en SourceForge hay hilos de discusión que explican el proceso paso a paso con ejemplos prácticos.

Toggles y Extras: ajustes rápidos y software adicional

Una de las particularidades más cómodas de Lilidog es el uso de secciones especiales en el menú: “Toggles” e “Install Extras”. Estos apartados concentran muchas de las acciones rápidas que normalmente obligan a editar archivos a mano o a lanzar comandos en el terminal.

En el área de Toggles encontrarás botones para activar o desactivar funciones como el inicio automático de sesión (autologin), los sonidos de notificación, la corrección de color de la pantalla, la ejecución de Conky, el cambio de fondo aleatorio y otras cuantas opciones. Es una forma muy práctica de probar comportamientos y dejar el sistema a tu gusto sin pelearte con ficheros de configuración de bajo nivel.

Por otro lado, la sección de Install Extras incluye accesos directos para instalar aplicaciones bastante demandadas pero no necesariamente esenciales para todos los usuarios. Entre ellas se encuentran el kernel Liquorix, herramientas de virtualización como QEMU, la plataforma de juegos Steam, el grabador de imágenes Etcher, el cliente de chat Discord y otros programas similares. Todo ello se instala desde los repositorios correspondientes, aprovechando la base de Debian y los repositorios adicionales que habilita Lilidog.

Gestión del arranque, dual boot y fondo de GRUB

Si usas tu equipo con arranque dual y convives con otras distribuciones, hay un detalle de Lilidog que conviene tener en cuenta. Para que el sistema detecte otros sistemas operativos, debes editar el archivo /etc/default/grub como superusuario y descomentar la línea que establece GRUB_DISABLE_OS_PROBER=false. Tras guardar los cambios, basta con ejecutar sudo update-grub en un terminal para que el gestor de arranque vuelva a buscar otras instalaciones y las añada al menú.

Además, Lilidog viene con una herramienta para cambiar fácilmente el fondo del menú de GRUB. Esta utilidad abre una ventana desde la que puedes navegar por tus imágenes y escoger aquella que quieras usar como background. Por defecto, la distribución ya incluye seis fondos entre los que elegir, de forma que puedas darle un aspecto algo más personal al gestor de arranque incluso antes de añadir tus propias imágenes.

Conky, hotcorners y pequeñas ayudas de escritorio

Otra parte interesante del escritorio de Lilidog es el conjunto de utilidades que aportan información al vuelo o añaden atajos útiles. Entre ellas destaca el sistema Conky Chooser, accesible desde el menú de Toggles. Este selector permite activar hasta seis configuraciones distintas de Conky, cada una con un enfoque propio: un reloj grande, un panel de información completa del sistema, un Conky centrado en accesos directos y atajos de teclado, un módulo con frases o “fortunes”, un reloj mundial y un panel con condiciones meteorológicas actuales.

Todos estos Conkys están almacenados y configurados en el directorio ~/.config/conky, junto con el script que hace de selector. Puedes activarlos de manera independiente, combinarlos o modificarlos a tu gusto. El módulo de condiciones actuales tarda unos segundos en mostrar datos al inicio, algo normal porque necesita consultar información externa antes de actualizarse.

Lilidog también incluye un sistema de hotcorners (ld-hotcorners) que asigna acciones a cada esquina de la pantalla. Se puede activar desde un botón en la esquina inferior izquierda o desde el apartado Toggles del menú. De serie, las esquinas ejecutan, en sentido horario desde la parte superior izquierda, el gestor de archivos, el switch de Picom (compositor), el menú de salida y el terminal. Todas estas acciones se pueden redefinir editando el archivo de configuración en ~/.config/ld-hotcorners.

Terminales, dmenu y barras de iconos de Lilidog Linux

En lo referente a terminales, Lilidog utiliza por defecto xfce4-terminal, pero también trae instalado URXVT para quienes prefieren algo aún más ligero y personalizable. Puedes cambiar cuál es el emulador de terminal por defecto desde la opción “App Alternatives” del menú o con el comando sudo update-alternatives –config x-terminal-emulator ejecutado en un terminal.

URXVT en Lilidog viene con varios detalles prácticos: atajos de teclado para cambiar el tamaño de la fuente al vuelo (Ctrl + flecha arriba/abajo), soporte de transparencia y apertura de enlaces directamente en Firefox u otros navegadores web ligeros cuando haces clic sobre ellos. Esto permite combinar un entorno visual liviano con una experiencia de trabajo en terminal muy flexible.

Para quien prefiera buscar aplicaciones por nombre en lugar de navegar por menús, Lilidog incorpora dmenu con dos invocaciones distintas: con la combinación Alt + F2 se abre el dmenu completo con todas las aplicaciones, mientras que Alt + F3 lanza una versión filtrada con solo las apps más comunes. En el menú de Configuración puedes ajustar qué programas aparecen en este dmenu reducido, adaptándolo a tus hábitos.

Si te gustan las barras de iconos tipo dock, también dispones de Wbar, que se activa desde la sección Toggles. Wbar aporta un panel de iconos en el escritorio que puedes personalizar y organizar a tu gusto, ofreciendo un acceso visual muy directo a tus apps favoritas sin saturar el panel principal.

Gestor de archivos, clic derecho y utilidades incluidas en Lilidog Linux

El gestor de archivos central en las ediciones principales de Lilidog es Thunar, conocido por su buen equilibrio entre simplicidad y potencia. En Lilidog, Thunar viene con un conjunto extra de acciones de clic derecho ya preconfiguradas, pensadas para ahorrar tiempo en tareas habituales.

Entre esas acciones están opciones como abrir una carpeta como administrador (Open as Root), rotar y redimensionar imágenes, copiar archivos a rutas concretas (como la carpeta de fondos de pantalla), comparar archivos con la herramienta Meld y otros cuantos atajos útiles del día a día. Estas pequeñas automatizaciones convierten al gestor de archivos en una herramienta mucho más versátil sin necesidad de recargar la interfaz.

En el terreno de las notificaciones, Lilidog utiliza Dunst, un sistema ligero pero configurable que muestra avisos de aplicaciones en pantalla de manera discreta. Para la potencia y gestión de energía se integra xfce4-power-manager, accesible fácilmente con clic derecho sobre el icono de la batería. Así puedes ajustar comportamiento de suspensión, apagado de pantalla y otras opciones sin dar demasiadas vueltas.

Compositor gráfico, brillo de pantalla y RSS

Para quienes buscan efectos suaves como transparencias y sombras en ventanas, Lilidog usa el compositor Picom. El archivo de configuración principal se encuentra en ~/.config/picom.conf, y desde el menú de Configuración se puede abrir directamente para editar los parámetros de transparencia, animaciones suaves, sombras y otros efectos visuales. Activar o desactivar Picom se combina también con los hotcorners y Toggles para tener control fino sobre el rendimiento.

En lo que respecta al brillo y temperatura de color de la pantalla, la distribución trae integrada la herramienta Gammy. Puedes lanzarla desde el área de Toggles o con el atajo de teclado Super + g. Gammy permite definir curvas de luminosidad y gamma para distintas horas del día o usarla como simple interruptor cuando quieras descansar la vista. Es especialmente útil si pasas muchas horas delante del monitor o trabajas de noche.

Otra inclusión interesante es Newsboat, un lector de RSS para terminal que viene con un archivo de configuración ya personalizado para integrarse bien en el sistema. Solo tienes que añadir tus fuentes RSS preferidas y tendrás un lector rápido y ligero con el que seguir noticias, blogs o repositorios sin salir del entorno minimalista de Lilidog.

Scripts y herramientas específicas de Lilidog Linux

Más allá del entorno gráfico, Lilidog incluye varios scripts propios pensados para facilitar tareas que en otras distros suelen requerir más pasos manuales. Uno de ellos es Swapid, especialmente útil si acostumbras a instalar varias distribuciones en el mismo equipo. Este script busca el UUID de tu partición de intercambio (swap) y abre las ventanas adecuadas para actualizar la configuración cuando hayas instalado un nuevo sistema en otra partición.

También dispone de scripts para añadir fácilmente los repositorios de Bullseye backports y Debian Fast Track desde la sección Extras → Utilities del menú. Con un par de clics puedes tener acceso a paquetes más nuevos sin dejar de usar una base estable, algo muy apreciado cuando quieres ciertas versiones modernas pero no quieres irte a testing o unstable.

En el terreno del bloqueo de pantalla y salvapantallas, Lilidog ofrece opciones a través de Xscreensaver y otros programas configurables desde el menú o integrables en el arranque mediante el archivo de autostart de Openbox. Esto te permite decidir si quieres que el sistema se bloquee automáticamente, qué animaciones usar o si prefieres un comportamiento más sobrio y directo.

Ajustes rápidos de Lilidog Linux: teclado, red, impresoras y más

La mayoría de ajustes comunes del sistema están centralizados bajo el apartado Configuración del menú. Desde ahí puedes acceder al Settings Manager para cambiar temas GTK, fuentes, iconos y otros parámetros relevantes, así como a la herramienta Openbox Conf, que controla detalles como los bordes de ventana, los atajos de teclado y otros comportamientos propios de Openbox.

Para la disposición de teclado en distintos idiomas se recomienda seguir las indicaciones de los hilos de soporte en SourceForge dedicados a este tema, donde se explican los pasos concretos para configurar la distribución de teclas según país y preferencias personales. De igual modo, en el menú de utilidades encontrarás una entrada para la configuración de impresoras, lo que simplifica bastante el proceso de añadir y gestionar impresoras en la red o por USB.

En lo relativo a Conky y la monitorización de red, se aconseja usar el comando ls /sys/class/net/ en un terminal para averiguar cuál es el nombre real de tu interfaz de red (por ejemplo, wlp2s0, enp3s0, etc.) y sustituir ese valor en la configuración correspondiente. Así conseguirás que los widgets de red muestren la velocidad y tráfico correctos para tu conexión.

Construir tu propia ISO de Lilidog Linux

Para usuarios avanzados, Lilidog ofrece la posibilidad de clonar y construir tu propia imagen de la distribución utilizando las herramientas de live-build de Debian. La idea es que puedas descargar el repositorio del proyecto a tu directorio personal, entrar en la carpeta de Lilidog y lanzar el proceso de construcción con los comandos adecuados.

Aunque no es estrictamente necesario instalar paquetes como live-boot o live-config para generar la ISO, disponer de ellos con sus páginas de manual ayuda a entender mejor el proceso y las opciones disponibles. Si en algún momento el comando de construcción falla, suele bastar con repetir el proceso ejecutando de nuevo lb build. Si tras varios intentos sigue sin funcionar, lo recomendable es usar lb clean para limpiar los artefactos de compilaciones anteriores y volver a intentarlo en limpio.

Al finalizar, obtendrás una imagen ISO personalizada que podrás grabar de nuevo a un DVD o a un pendrive USB utilizando la misma herramienta live-usb-maker anteriormente mencionada. La recomendación del autor es instalar esta ISO “de trabajo” en una partición independiente si pretendes seguir construyendo sobre ella, de manera que tu propio sistema instalado se convierta en la plantilla viva desde la que generar nuevas imágenes.

Para profundizar aún más en el mundo de la creación de sistemas live con Debian, resulta muy útil consultar los ejemplos oficiales disponibles en el manual del proyecto Debian Live. Ahí se muestran tutoriales paso a paso que amplían lo que hace Lilidog y ofrecen ideas para crear variantes aún más personalizadas.

Al final, Lilidog Linux combina una base Debian muy estable con un escritorio ligero y lleno de pequeños detalles pensados para hacerte la vida más fácil: desde las distintas ediciones (full, minimal, i386 y Beardog) hasta los toggles rápidos, el cambiador de temas, los scripts de ayuda como Swapid, el uso de Openbox con tint2 y jgmenu o las herramientas de personalización y construcción de tu propia ISO; todo invita a tomar el control de tu sistema sin perder tiempo en configuraciones tediosas, sacando el máximo partido tanto a equipos modernos como a hardware veterano con una experiencia pulida y sorprendentemente completa.


PeaZip 10.9 llega con mejoras en visor de texto, imágenes y gestor de archivos

PeaZip 10.9

PeaZip 10.9 ya está disponible y llega como una actualización importante de este gestor y compresor de archivos de código abierto, utilizado en sistemas GNU/Linux, BSD, macOS, ReactOS y Windows. El proyecto, mantenido por Giorgio Tani, sigue centrado en pulir la experiencia diaria de gestión de ficheros y archivos comprimidos en equipos de escritorio.

Tras algo más de dos meses desde la anterior versión, PeaZip 10.8, esta nueva entrega se orienta sobre todo a mejorar la usabilidad: se introducen menús contextuales alternativos, nuevos atajos de teclado y una navegación más fluida entre paneles. En conjunto, los cambios apuntan a que el programa resulte más cómodo tanto para usuarios habituales como para quienes solo lo usan de forma puntual para comprimir y descomprimir archivos.

PeaZip 10.9 introduce menús contextuales renovados y atajos de teclado adicionales

Una de las novedades más visibles está en los nuevos menús contextuales alternativos para las acciones de «Abrir con» y «Renombrar». Estas opciones se han reorganizado para que resulte más rápido elegir con qué aplicación abrir un archivo o cambiarle el nombre sin tener que navegar por múltiples cuadros de diálogo, algo especialmente útil en entornos de trabajo con muchos ficheros.

La actualización también incorpora nuevos atajos de teclado para los visores de texto y hexadecimal que se integran en la propia aplicación. Estos accesos directos permiten, por ejemplo, cambiar entre modos de visualización o ajustar el zoom sin recurrir siempre al ratón, lo que puede agilizar bastante el flujo de trabajo de usuarios avanzados o administradores que consultan con frecuencia el contenido interno de los archivos.

Mejoras en el visor de imágenes integrado

Otra mejora importante en este apartado es la gestión automática de las barras de desplazamiento. Cuando la imagen excede el tamaño disponible, se muestran barras verticales y horizontales solo cuando hacen falta, evitando así redimensionados forzados o recortes de la imagen, algo que en pantallas pequeñas o configuraciones multimonitor puede marcar la diferencia en la comodidad de uso.

Visor de texto más potente y flexible en PeaZip 10.9

El visor de texto interno también da un salto de calidad con la capacidad de detectar cabeceras BOM (Byte Order Mark). Esta mejora técnica ayuda a que PeaZip interprete mejor la codificación de los ficheros de texto, reduciendo problemas típicos como caracteres extraños o símbolos incorrectos cuando se abren documentos en diferentes idiomas o procedentes de distintos sistemas.

Además, se añaden varios atajos de teclado para manejar funciones habituales del visor de texto, como activar o desactivar el ajuste de línea (word wrap), establecer si la búsqueda debe distinguir mayúsculas y minúsculas, conmutar el uso de negrita, alternar el tipo de letra monoespaciada o ajustar el nivel de zoom. Estas preferencias pueden guardarse como opciones persistentes en la interfaz, de forma que el usuario no tenga que reconfigurarlas cada vez que abre un archivo.

El visor hexadecimal (Hex viewer) también se beneficia de estas mejoras al incorporar soporte para fuente monoespaciada. Esto facilita la lectura de datos binarios y la comparación visual de bytes, algo especialmente relevante para tareas técnicas como el análisis de ficheros o la revisión rápida de cabeceras en entornos profesionales.

Rendimiento mejorado en archivos RAR y grandes volúmenes

En el plano del rendimiento, PeaZip 10.9 perfecciona la detección automática del binario RAR en sistemas no Windows. Esto significa que, cuando el usuario tiene instaladas las herramientas correspondientes, el programa las localizará de forma más fiable, mejorando la compatibilidad con este formato tan extendido en el intercambio de archivos comprimidos.

También se ha trabajado en la velocidad y la eficiencia a la hora de navegar por archivos comprimidos con muchos elementos. Cuando un archivo contiene miles de ficheros o directorios internos, la nueva versión responde mejor y reduce los tiempos de espera al listar el contenido, algo muy valorable en contextos laborales donde se manejan copias de seguridad, repositorios de software o colecciones extensas de documentos.

El tratamiento de los archivos multivolumen se ha mejorado igualmente, con una gestión más sólida de los distintos fragmentos en que se puede dividir un archivo comprimido. Junto a esto, la ventana de progreso de tareas ofrece ahora una información más clara y detallada, de manera que el usuario sabe mejor qué está haciendo el programa en cada momento mientras comprime, descomprime o verifica datos.

Gestión de archivos temporales y respuesta más fluida en PeaZip 10.9

Para mejorar la reactividad del gestor de archivos, PeaZip introduce un sistema de eliminación asíncrona de los ficheros temporales generados durante las previsualizaciones. En lugar de bloquear la interfaz mientras borra estos elementos, la aplicación gestiona ese proceso en segundo plano, permitiendo al usuario seguir trabajando con mayor sensación de fluidez.

Se suma, además, la posibilidad de eliminar el archivo comprimido actual directamente desde el menú desplegable situado a la derecha del botón «Eliminar del archivo». Este pequeño ajuste de interfaz reduce pasos cuando se quieren limpiar rápidamente archivos ya innecesarios tras haber extraído su contenido.

Nuevas opciones para el botón central del ratón

Otra novedad interesante es la opción de personalizar el comportamiento del botón central del ratón. El usuario puede elegir entre varias acciones, como subir un nivel en la carpeta, retroceder en la navegación, renombrar elementos, abrir en una nueva pestaña (opción configurada por defecto) u optar por abrir en una ventana independiente.

Esta capacidad de asignar funciones al clic central ofrece un manejo más adaptado a cada entorno de trabajo. Quienes trabajan con muchas pestañas pueden preferir mantener la apertura en nuevas pestañas, mientras que otros quizá se sientan más cómodos abriendo ventanas separadas o utilizando el botón central para moverse entre directorios con mayor rapidez.

Secuencia de cierre y arranque más robusta

Los desarrolladores han revisado la forma en que la aplicación se cierra para garantizar que la configuración se guarde a tiempo, incluso en situaciones en las que la eliminación sincronizada de ficheros temporales resulta especialmente lenta. Este cambio busca evitar que se pierdan ajustes o preferencias del usuario cuando se dan estas circunstancias menos habituales.

También se ha reordenado la secuencia de arranque para que el programa funcione de manera más uniforme en todos los conjuntos de widgets. Entre otros aspectos, la barra de progreso aparece ahora antes durante el inicio, lo que ayuda a percibir que la aplicación está arrancando y reduce posibles confusiones o la tentación de forzar el cierre pensando que se ha quedado congelada.

Integración en escritorios Linux y actualización de iconos

En el ecosistema GNU/Linux y otros sistemas de escritorio libres, PeaZip 10.9 actualiza su documentación de integración con FreeDesktop. Esto permite una mejor convivencia con escritorios habituales en Europa como GNOME, KDE Plasma, Xfce o similares, facilitando la asociación de tipos de archivo, la presencia en menús y la correcta aparición de accesos directos.

La documentación específica para entornos de empaquetado como Flatpak y otros sistemas de sandboxing también se ha puesto al día, con el objetivo de que la aplicación se comporte de forma más predecible y coherente dentro de estos contenedores. Junto a ello, se han retocado varios iconos para adaptarlos mejor a los temas visuales actuales y mejorar la legibilidad en pantallas de alta resolución.

Núcleo actualizado y disponibilidad de PeaZip 10.9 en varias plataformas

Bajo el capó, PeaZip 10.9 incorpora Pea 1.29 como backend por defecto. Esta pieza es la encargada de gestionar internamente muchas de las operaciones de compresión y descompresión, por lo que su actualización contribuye a mantener la compatibilidad con formatos modernos y a mejorar la estabilidad general del programa.

La nueva versión se puede descargar desde la página web oficial del proyecto en forma de binarios listos para usar en sistemas GNU/Linux, BSD, macOS y Windows. En el caso concreto de Linux, se ofrecen versiones con interfaces basadas en GTK2, GTK3 y Qt 6, lo que permite integrarse mejor con diferentes escritorios y preferencias de los usuarios europeos y españoles que utilizan distribuciones variadas.

En conjunto, PeaZip 10.9 se presenta como una actualización centrada en pulir detalles que marcan la diferencia en el día a día: desde un visor de texto e imágenes más cómodo hasta una navegación más rápida por archivos comprimidos grandes, pasando por una mejor integración en escritorios modernos y opciones de personalización adicionales. Sin introducir cambios radicales, la versión refuerza la sensación de herramienta madura y estable para quienes necesitan gestionar archivos y compresiones a menudo en su equipo.


AppManager, el gestor de AppImages con estilo macOS para GTK

AppManager

Si sueles trastear con aplicaciones en formato AppImage en tu escritorio Linux, seguramente ya te habrás dado cuenta de que gestionarlas a mano puede ser un auténtico rollo: mover archivos, dar permisos de ejecución, crear accesos directos, iconos, actualizaciones… Todo eso, una y otra vez. Aquí es donde entra en juego AppManager, una herramienta pensada precisamente para hacerte la vida más fácil con los AppImages, pero además con un toque visual muy cuidado y un flujo de uso que recuerda mucho a macOS.

Este artículo se centra en explicar en detalle qué es AppManager, cómo funciona y por qué se ha convertido en uno de los gestores de AppImages más interesantes para escritorios GTK. También verás qué tecnologías utiliza por debajo, cómo maneja las actualizaciones de forma automática y por qué su interfaz con ventana de arrastrar y soltar es tan cómoda para el día a día. La idea es que, cuando termines de leer, tengas una visión muy clara de si esta utilidad encaja o no en tu forma de trabajar con Linux.

¿Qué es AppManager y para qué sirve?

AppManager es una aplicación de escritorio desarrollada con GTK y Libadwaita, escrita en el lenguaje de programación Vala, cuyo objetivo es gestionar AppImages de forma sencilla y visual. En lugar de tener que manejar tú mismo los archivos .AppImage, darles permisos, moverlos a una ruta concreta y crear accesos directos, AppManager automatiza todo ese proceso con un par de clics y un sistema muy intuitivo de arrastrar y soltar.

Su función principal es actuar como gestor centralizado de AppImages en el escritorio Linux: permite instalarlas, desinstalarlas, integrarlas con el menú de aplicaciones y mantenerlas al día mediante un sistema de actualización en segundo plano. De esta forma, los AppImages se comportan casi como si vinieran de un repositorio tradicional, pero sin renunciar a la portabilidad y aislamiento que caracteriza a este formato.

La herramienta está pensada especialmente para quienes usan entornos de escritorio basados en GTK, ya que su interfaz se integra muy bien en escritorios como GNOME, gracias a Libadwaita. Aun así, se puede usar en otros entornos sin mayor problema, siempre que tengas las dependencias necesarias.

Interfaz estilo macOS con arrastrar y soltar

Uno de los rasgos más llamativos de AppManager es su ventana de instalación al estilo macOS. Cuando haces doble clic sobre cualquier archivo con extensión .AppImage, en lugar de ejecutarse directamente la aplicación o abrirse un cuadro de diálogo genérico, se abre una ventana específica de AppManager en la que puedes arrastrar el archivo para instalarlo en tu sistema.

Esta ventana de arrastrar y soltar imita ese flujo típico de macOS en el que simplemente arrastras la app hacia una zona marcada para que quede instalada. Aquí ocurre algo similar: arrastras el AppImage a la interfaz de AppManager y la herramienta se encarga de mover el archivo a la ubicación adecuada, marcarlo como ejecutable, registrar las entradas de escritorio y copiar los iconos necesarios.

Gracias a este enfoque, instalar una AppImage se siente como un proceso limpio y coherente, no como manejar un archivo suelto que no sabes bien dónde colocar. Además, el estilo visual basado en GTK/Libadwaita da una sensación moderna y integrada con el propio sistema, alejada de las ventanas genéricas o poco pulidas que a veces se ven en herramientas más rudimentarias.

Soporte para AppImage SquashFS y DwarFS

AppManager no se limita a un único tipo de empaquetado, sino que ofrece compatibilidad con AppImage basadas en SquashFS y DwarFS. Estas dos tecnologías son sistemas de archivos comprimidos que se usan para empaquetar las aplicaciones dentro del AppImage, y cada una tiene sus particularidades en cuanto a rendimiento, tamaño y comportamiento; puedes consultarlo en nuestro glosario de Linux.

El soporte tanto de SquashFS como de DwarFS significa que puedes usar AppManager con un amplio abanico de AppImages, independientemente del método de empaquetado elegido por el desarrollador de la aplicación. No te tienes que preocupar de si una app concreta está construida con un sistema u otro: la herramienta se encarga de gestionarlo por debajo para que tú solo veas “funciona o no funciona”, y en la práctica, funcione casi todo.

Esta compatibilidad amplia es clave porque el ecosistema AppImage es muy variado y, sin un gestor que entienda los diferentes formatos, el usuario se vería obligado a manejar ciertas aplicaciones de forma manual, perdiendo la comodidad de unificar toda la gestión en una misma interfaz.

Instalación con un par de clics

En el flujo más habitual de uso, basta con hacer doble clic sobre un archivo .AppImage para que se abra la ventana especial de AppManager. Desde ahí, se muestra una interfaz preparada para que arrastres ese mismo archivo -o incluso otros- al área de instalación. Nada de comandos extraños ni rutas rebuscadas.

Una vez arrastras el archivo, AppManager se encarga de mover la AppImage a una ubicación fija en tu sistema, donde quedará almacenada como el resto de aplicaciones gestionadas por la herramienta. Así evitas tener la app perdida en la carpeta de Descargas o en cualquier ruta improvisada, algo muy común cuando se trabaja con AppImages de forma manual.

Este sistema tiene otra ventaja importante: permite que la desinstalación sea igual de limpia. Como AppManager sabe exactamente dónde ha colocado cada AppImage y qué ficheros de integración ha creado, eliminar la aplicación se reduce a un proceso controlado y sin restos, en lugar de andar borrando archivos a mano con el riesgo de dejar basura por el sistema.

Integración en el escritorio: entradas y iconos

Además de colocar las AppImages en la ruta adecuada, AppManager se ocupa de crear las entradas de escritorio necesarias. Esto significa que, una vez instalada la aplicación, la verás aparecer en el menú de aplicaciones de tu entorno de escritorio, igual que cualquier programa instalado desde el repositorio de tu distribución.

La herramienta también se encarga de copiar y registrar los iconos correspondientes, de manera que la app no solo sea accesible desde el lanzador, sino que además tenga su propio icono reconocible, tanto en el menú como en el dock o el panel, dependiendo del entorno que uses. De esa forma, visualmente no hay diferencia entre una AppImage gestionada por AppManager y una aplicación tradicional.

Esta integración es uno de los puntos donde más se nota el trabajo del desarrollador: el objetivo es que el usuario no tenga que pensar en “estoy usando AppImages”, sino simplemente en “estoy usando aplicaciones en mi sistema”. El formato pasa a ser un detalle técnico, mientras que la experiencia se mantiene coherente y cómoda.

Actualizaciones automáticas en segundo plano

Otro de los grandes puntos fuertes de AppManager es su sistema de auto-actualización en segundo plano. A diferencia de gestionar AppImages a mano, donde tienes que estar pendiente de descargar nuevas versiones manualmente, con esta herramienta el propio gestor puede ocuparse de actualizar las aplicaciones cuando detecta versiones más recientes compatibles.

Este proceso de actualización está pensado para que sea lo menos intrusivo posible. Se ejecuta en segundo plano, sin bloquear el uso del sistema ni obligarte a estar interactuando continuamente. Cuando las aplicaciones se actualizan, la idea es que tú prácticamente ni te enteres, salvo que consultes la versión o veas nuevas funciones en la propia app.

La presencia de un mecanismo de auto-actualización coloca a AppManager en una posición muy interesante dentro del ecosistema AppImage, ya que soluciona uno de los puntos tradicionalmente más débiles de este formato: la necesidad de que el usuario esté atento a cuándo salen versiones nuevas y se ocupe de sustituir manualmente el archivo antiguo.

Uso eficiente del ancho de banda con zsync

Para mejorar todavía más la experiencia de actualización, AppManager aprovecha las actualizaciones delta mediante zsync. Esta tecnología permite descargar únicamente las partes del archivo que han cambiado entre versiones, en lugar de volver a bajar el AppImage completo desde cero cada vez que hay una actualización.

En la práctica, esto se traduce en un ahorro notable de ancho de banda y tiempo, especialmente si trabajas con aplicaciones grandes o si tu conexión no es precisamente rápida. Al funcionar con “deltas”, las descargas suelen ser mucho más ligeras, haciendo que actualizar varias aplicaciones seguidas sea mucho más llevadero.

El uso de zsync también es beneficioso desde el punto de vista de la eficiencia general: reduce la carga en los servidores que alojan las AppImages y hace que el proceso de actualización sea más sostenible a largo plazo, algo que, aunque muchas veces no se menciona, también forma parte de una buena arquitectura de distribución de software.

Desinstalación sencilla y sin restos

Tan importante como instalar es poder desinstalar una aplicación sin dejar rastro. AppManager incluye funciones para eliminar las AppImages que ya no necesites, borrando tanto el archivo principal como las entradas de escritorio y los iconos asociados que se crearon durante la instalación.

Al manejar todo el ciclo de vida de cada AppImage, el gestor puede evitar que queden archivos huérfanos repartidos por el sistema. Esto es algo que muchas veces se pasa por alto cuando se gestionan AppImages de forma manual, pues es fácil borrar solo el archivo ejecutable y olvidarse de la integración que se había hecho con el escritorio.

El resultado es un sistema más ordenado, en el que sabes que las aplicaciones que aparecen en tu menú están realmente instaladas y en uso, y no son restos de intentos antiguos o pruebas que se quedaron mal desinstaladas.

Tecnologías usadas: GTK, Libadwaita y Vala

AppManager está construido sobre GTK y Libadwaita, dos piezas fundamentales en el ecosistema GNOME actual. Gracias a estas bibliotecas, la interfaz se integra perfectamente con los escritorios modernos basados en GTK, respetando temas, estilo visual y patrones de diseño recomendados.

El lenguaje de programación elegido para la herramienta es Vala, una opción muy habitual en proyectos que apuntan a una integración estrecha con el stack de GNOME. Vala permite escribir código conciso que, por debajo, se compila a C, ofreciendo un rendimiento sólido sin perder expresividad ni comodidad de desarrollo.

Gracias a esta combinación tecnológica, AppManager consigue un equilibrio interesante: rendimiento nativo, interfaz moderna y buen encaje en el entorno de escritorio. Para el usuario final, todo esto se traduce en una aplicación que se siente ligera, rápida y visualmente coherente con el resto del sistema.

Distribución como AppImage

Resulta bastante curioso y, a la vez, muy lógico que AppManager esté disponible él mismo como AppImage. Es decir, el gestor de AppImages se distribuye también en este formato, lo que facilita mucho su uso en distintas distribuciones de Linux sin necesidad de paquetes específicos para cada una.

Al ofrecerse como AppImage, puedes descargar el archivo desde su repositorio oficial y ejecutarlo prácticamente en cualquier distribución moderna, siempre que tenga las dependencias básicas necesarias para GTK y Libadwaita. Este enfoque refuerza la idea de que el propio gestor “predica con el ejemplo” utilizando el mismo formato que luego va a gestionar.

El lugar de referencia para obtener la aplicación es Github, donde el desarrollador publica las versiones de AppManager en forma de AppImage listas para descargar. Desde ahí puedes hacerte con la versión más reciente, probarla y, si te convence, integrarla completamente en tu flujo de trabajo con aplicaciones empaquetadas en este formato.

Privacidad y política de datos del desarrollador

El autor de AppManager es Mitchell Vermaning, responsable del desarrollo de esta utilidad. En el contexto de las plataformas de distribución de software, se indica que el desarrollador no ha proporcionado a Apple detalles sobre sus prácticas de privacidad y gestión de datos, algo relevante si se consulta información relacionada con el ecosistema de aplicaciones y las políticas de cada plataforma.

Si te preocupa cómo se manejan los datos y qué tipo de información puede recopilar o no el desarrollador, la recomendación es consultar directamente la política de privacidad oficial proporcionada por él mismo. Esa política es la que aclara qué datos se recogen, con qué fin y bajo qué condiciones, ofreciendo un marco más preciso que cualquier resumen externo.

En cualquier caso, al tratarse de una aplicación que se distribuye principalmente a través de Github como AppImage, los usuarios tienen control sobre la descarga y ejecución del programa en su propio entorno. Aun así, como con cualquier otra aplicación de escritorio, es buena práctica revisar la documentación y la política de privacidad asociada para tener un cuadro completo.

Ventajas frente a gestionar AppImages a mano

Manejar AppImages de forma manual implica, en general, descargar el archivo, hacerlo ejecutable, colocarlo en algún directorio y, si quieres una buena integración, crear un .desktop e iconos a mano. No es que sea imposible, pero es un proceso repetitivo y propenso a errores, sobre todo si gestionas muchas aplicaciones.

AppManager resuelve este problema proporcionando un flujo unificado para instalación, integración y actualización. Con la ventana de arrastrar y soltar estilo macOS, el usuario no tiene que recordar rutas ni comandos; todo se hace desde una interfaz gráfica pensada para ser intuitiva y rápida de usar.

Además, el soporte de actualizaciones automáticas con zsync y el control completo sobre la desinstalación hacen que las AppImages se comporten casi como paquetes gestionados por un gestor de software tradicional, pero manteniendo la independencia de cada aplicación. Esto es especialmente útil para quienes prefieren no depender al cien por cien de los repositorios de su distribución o quieren probar versiones más recientes de ciertos programas.

¿Para quién es especialmente interesante AppManager?

AppManager resulta especialmente atractivo para usuarios que usan AppImages de forma habitual en entornos basados en GTK y valoran tenerlo todo bien organizado. Si descargas a menudo aplicaciones en este formato, ya sea para probar software nuevo o porque prefieres no instalar paquetes del sistema, la herramienta te ahorra mucho tiempo y pequeños dolores de cabeza.

También es una buena opción para quienes buscan una experiencia visual cuidada, cercana a lo que ofrece macOS en su flujo de instalación, pero dentro del mundo Linux. El gesto de arrastrar y soltar para instalar, combinado con la integración automática en el menú de aplicaciones, hace que trabajar con AppImages se sienta mucho más natural.

Por último, si te preocupa tener tus aplicaciones actualizadas sin tener que revisarlas una a una, el mecanismo de auto-actualización con soporte para zsync es un punto muy a favor. Permite mantener varias herramientas al día con un coste mínimo, tanto en tiempo como en ancho de banda.

A la vista de todo lo que ofrece, AppManager consigue que el formato AppImage deje de ser “un archivo suelto” en tu carpeta de Descargas y pase a funcionar como parte integral de tu escritorio Linux, con instalación visual al estilo macOS, integración perfecta en el menú, actualizaciones automáticas y una gestión limpia de iconos y accesos directos, todo ello empaquetado en una aplicación moderna hecha con GTK, Libadwaita y Vala y distribuida como AppImage desde Github.