La UE impone una multa histórica a Google por incumplir la Ley de Mercados Digitales

La Comisión Europea ha dado un golpe sobre la mesa y ha impuesto a Google una sanción de 890 millones de euros por saltarse la Ley de Mercados Digitales (DMA). La multa, la más alta aplicada hasta ahora bajo esta normativa, responde a dos comportamientos que Bruselas considera anticompetitivos: dar trato de favor a sus propios servicios en el buscador y poner trabas a los desarrolladores de aplicaciones para que informen a los usuarios de ofertas más baratas fuera de Google Play. La decisión, anunciada este jueves, llega en un momento de máxima tensión comercial con Estados Unidos, pero desde el Ejecutivo comunitario aseguran que no hay marcha atrás.
La DMA, en vigor desde 2022, busca precisamente evitar que los gigantes tecnológicos abusen de su posición de guardianes de acceso. Google se convierte así en la tercera empresa sancionada bajo esta ley, después de que Apple y Meta recibieran multas de 500 y 200 millones respectivamente el año pasado. La investigación arrancó en marzo de 2024 y ha concluido que la compañía de Mountain View vulneró la normativa de forma continuada hasta diciembre de 2025. Ahora tiene 60 días para enmendar la situación o se enfrentará a penalizaciones periódicas que podrían alcanzar el 5% de su facturación mundial.
Dos frentes abiertos: el buscador y la tienda de aplicaciones
La primera de las sanciones, de 460 millones de euros, castiga la autopreferencia en los resultados de búsqueda. Según Bruselas, Google colocaba sus propios servicios –como Google Shopping, hoteles, vuelos o resultados deportivos– en posiciones destacadas, con elementos visuales y filtros mejorados, mientras que los de la competencia quedaban relegados. La Comisión considera que esto distorsiona la competencia y perjudica a los consumidores, que no ven opciones alternativas con la misma claridad.
La segunda multa, de 430 millones, se centra en Google Play. La UE acusa a la compañía de impedir que los desarrolladores informen a los usuarios sobre ofertas más económicas disponibles fuera de la tienda oficial, ya sea a través de sus propias webs o de tiendas de aplicaciones de terceros. Además, las comisiones que Google cobra por la captación inicial de clientes y por las redirecciones se consideran excesivas y superan lo permitido por la DMA. La empresa ya ha empezado a probar algunos cambios, pero Bruselas advierte que aún no son suficientes.

Reacciones enfrentadas: Bruselas defiende la medida, Google la critica
La vicepresidenta ejecutiva de Competencia, Teresa Ribera, ha defendido la decisión calificándola de «medidas firmes pero equilibradas». «Los mejores productos deben triunfar por su calidad, no porque pertenezcan a la empresa que gestiona el buscador», declaró. Por su parte, Henna Virkkunen, responsable de Soberanía Tecnológica, advirtió que la Comisión seguirá usando todas las herramientas disponibles para garantizar el cumplimiento de la normativa.
Desde Google, la respuesta no se ha hecho esperar. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de la compañía, ha asegurado que «la DMA sigue perjudicando el funcionamiento de productos cotidianos». En un comunicado, explicó que para cumplir con la ley se ven obligados a eliminar funciones de búsqueda en tiempo real muy valoradas por los europeos, como precios instantáneos de hoteles o vuelos, y a desmantelar medidas de seguridad en Google Play. «Esto no es competencia leal, es una degradación del producto impulsada por un pequeño grupo de denunciantes con intereses particulares», añadió.

Un nuevo frente de tensión con Estados Unidos
La multa llega en un contexto delicado. La administración de Donald Trump ya ha amenazado con represalias comerciales si la UE sigue sancionando a las grandes tecnológicas estadounidenses. De hecho, un grupo de legisladores republicanos ha pedido a la Casa Blanca que responda con nuevas investigaciones comerciales que podrían derivar en aranceles. Sin embargo, desde Bruselas se muestran firmes: «Nuestra legislación digital no está sujeta a negociación», reiteró un portavoz de la Comisión, recordando que el DMA se aplica por igual a todas las empresas y que en Estados Unidos también existen procesos similares contra gigantes tecnológicos.
La vicepresidenta Ribera también se pronunció sobre las posibles represalias: «No creo que a ninguno de nosotros, en la Comisión, se nos pudiera respetar si decidiésemos qué hacer porque alguien intente decirnos lo que tenemos que hacer o no hacer». La UE confía en que el acuerdo arancelario firmado hace un año con Washington se mantenga, pero la sombra de una escalada de tensiones planea sobre la decisión.
Con esta sanción, Google acumula ya cerca de 10.000 millones de euros en multas impuestas por la Unión Europea. La compañía ha anunciado que recurrirá la decisión, pero mientras tanto deberá adaptar sus prácticas en un plazo de dos meses. La Comisión supervisará de cerca los cambios y no descarta nuevas sanciones si no se cumplen las exigencias. El mensaje de Bruselas es claro: la DMA ha llegado para quedarse y las grandes tecnológicas deben jugar con las mismas reglas que el resto.
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