Linux 7.3 puede aumentar hasta un 25 % los FPS en juegos con hardware antiguo

El kernel Linux 7.3 prepara una mejora especialmente interesante para los jugadores que utilizan hardware antiguo o de bajo consumo. Los nuevos ajustes introducidos en el planificador pueden reducir la latencia y mejorar la distribución de la carga entre los núcleos del procesador, con resultados que en determinadas pruebas se traducen directamente en más FPS y, sobre todo, en una mejora muy notable de los FPS mÃnimos.
Los cambios están especialmente dirigidos a sistemas con recursos limitados y a procesadores con diferentes tipos de núcleos, un escenario cada vez más habitual en portátiles y dispositivos gaming. Las primeras pruebas citadas por Geeknetic muestran incrementos de hasta un 25 % en la tasa media de fotogramas y una mejora todavÃa mayor en los mÃnimos, aunque estos resultados corresponden a una configuración concreta y no deben interpretarse como una ganancia universal para todos los juegos y equipos.
Linux 7.3 estrena mejoras en el planificador
El cambio procede de una serie de modificaciones realizadas en el planificador del kernel de Linux 7.3. El objetivo es mejorar la forma en la que el sistema distribuye el tiempo de CPU entre las diferentes tareas, reduciendo la latencia y determinados efectos de jitter que pueden resultar especialmente perjudiciales en cargas sensibles al tiempo de respuesta.
Uno de los aspectos relevantes es el soporte para arquitecturas de CPU asimétricas. Los procesadores modernos pueden combinar núcleos destinados al máximo rendimiento con otros orientados a la eficiencia energética, e incluso con núcleos de consumo ultrabajo. El planificador necesita conocer estas diferencias para decidir dónde ejecutar cada tarea de la manera más adecuada.
Los cambios que llegan con Linux 7.3 buscan mejorar precisamente este comportamiento y hacer que la selección de los núcleos sea más eficiente.
Hasta un 25 % más de FPS en hardware antiguo con Linux 7.3
La parte más llamativa llega al comprobar el efecto que estos cambios pueden tener en determinados equipos. Las pruebas recogidas por Geeknetic utilizaron un Intel Core i7-2600K acompañado de una AMD Radeon RX 580, ejecutando Shadows: Awakening mediante GOG y Proton 10-34.
Con esta configuración se consiguió incrementar los FPS medios en aproximadamente un 25%. También mejoraron los tiempos medios de los fotogramas, con una reducción indicada del 50 %, lo que puede contribuir a que la imagen resulte más fluida incluso cuando la tasa media de FPS no sea el único factor determinante.
Pero el resultado más espectacular aparece en los FPS mÃnimos. La prueba pasó de apenas 4 FPS a 29 FPS, una diferencia que equivale a multiplicar por 7,25 el mÃnimo registrado. No significa que Linux 7.3 vaya a multiplicar por más de siete los FPS mÃnimos de cualquier juego, ya que se trata de un resultado obtenido bajo unas condiciones concretas, pero sà muestra hasta qué punto el comportamiento del planificador puede afectar a determinadas cargas.
El objetivo no es simplemente aumentar los FPS
Aunque hablar de un aumento del 25 % en los FPS resulta muy atractivo, una de las consecuencias más interesantes de estas modificaciones puede estar en la consistencia de los tiempos de fotograma. En videojuegos, una tasa media elevada no garantiza por sà sola una experiencia fluida si existen interrupciones o variaciones importantes entre unos fotogramas y otros.
El planificador del kernel tiene que compartir los recursos del procesador entre el juego y multitud de tareas adicionales que se ejecutan en segundo plano. Cuando esa gestión provoca esperas o cambios de contexto poco favorables, pueden aparecer tirones y picos en los tiempos de fotograma aunque el promedio de FPS parezca suficiente.
Reducir estos efectos puede ser especialmente útil en hardware modesto. Un ordenador que no tenga suficiente potencia para mantener una tasa de fotogramas muy elevada puede beneficiarse más de una ejecución estable que de unos pocos FPS adicionales en el promedio.
Las CPU hÃbridas también salen beneficiadas
Las mejoras del planificador tienen además especial importancia para los procesadores hÃbridos. Intel lleva varias generaciones utilizando diseños que combinan núcleos de rendimiento y núcleos de eficiencia, mientras que el ecosistema x86 también está avanzando hacia configuraciones con diferentes clases de núcleos.
En estos procesadores, no todos los núcleos ofrecen las mismas caracterÃsticas. Ejecutar una tarea en un núcleo de eficiencia puede ahorrar energÃa, mientras que colocarla en un núcleo de rendimiento puede proporcionar una respuesta más rápida. El sistema operativo debe tomar estas decisiones constantemente y adaptarlas a la carga de trabajo.
Para los videojuegos, esta gestión resulta especialmente delicada porque el juego puede necesitar una respuesta rápida de determinados hilos mientras otras tareas del sistema pueden ejecutarse perfectamente en núcleos menos potentes. Un planificador capaz de gestionar mejor estas diferencias puede ayudar tanto al rendimiento como a la eficiencia energética.
¿Puede beneficiar a Steam Deck y otros dispositivos portátiles?
Los cambios resultan especialmente interesantes para los dispositivos gaming de bajo consumo. La Steam Deck es uno de los ejemplos más evidentes, ya que utiliza un procesador diseñado para ofrecer un equilibrio entre rendimiento y consumo dentro de un lÃmite energético bastante reducido.
La mejora no implica que todos los juegos vayan a ganar automáticamente un 25 % de rendimiento en una Steam Deck. La prueba citada por Geeknetic se realizó con otro procesador y otra GPU, por lo que no serÃa correcto trasladar directamente sus resultados al dispositivo de Valve.
Sin embargo, el tipo de optimización sà encaja con las caracterÃsticas de los equipos portátiles. Una mejor gestión de la CPU y una reducción de la latencia del planificador pueden ser especialmente valiosas en sistemas donde el margen térmico y energético es mucho más limitado que en un PC de sobremesa.
SteamOS también podrÃa beneficiarse de la mejora en Linux 7.3
Si las mejoras mantienen resultados positivos en una gama amplia de hardware, distribuciones Linux orientadas al gaming como SteamOS podrÃan beneficiarse de ellas cuando incorporen una versión del kernel que incluya estos cambios.
SteamOS utiliza Linux como base y buena parte de su rendimiento en juegos depende de la combinación del kernel, los controladores gráficos, Mesa, Proton y el resto de la pila. Una mejora en el planificador no actúa de manera aislada, pero puede convertirse en otra pieza destinada a optimizar el comportamiento de los juegos en dispositivos con recursos limitados.
Esto resulta especialmente interesante en un momento en el que Linux está ganando presencia en dispositivos portátiles y ordenadores orientados al gaming. La optimización del software del sistema puede permitir extraer más rendimiento del mismo hardware sin necesidad de aumentar el consumo o recurrir a componentes más potentes.
Los resultados dependen del hardware y del juego
Conviene poner los resultados en contexto. El aumento del 25 % de FPS medios y la enorme mejora de los FPS mÃnimos proceden de una prueba especÃfica, con un procesador Intel Core i7-2600K, una Radeon RX 580, un juego concreto y Proton 10-34. No existe ninguna garantÃa de que un equipo moderno obtenga exactamente las mismas ganancias.
De hecho, cuanto más potente sea el hardware y menos limitado esté el juego por la CPU, menor podrÃa ser el impacto de este tipo de optimización. También influyen el motor del juego, la carga de trabajo, la configuración del sistema y la forma en la que el tÃtulo distribuye sus hilos entre los núcleos disponibles.
Por ello, lo más interesante de Linux 7.3 no es prometer una cantidad concreta de FPS adicionales, sino que el kernel pueda ofrecer una gestión más eficiente de los recursos del procesador. Los resultados iniciales muestran que, en determinados escenarios, esa optimización puede tener un efecto considerable.
Linux 7.3 apunta a mejorar el gaming en hardware modesto
Las modificaciones del planificador convierten a Linux 7.3 en una actualización especialmente interesante para los jugadores que utilizan equipos antiguos, portátiles o dispositivos de bajo consumo. La posibilidad de conseguir más rendimiento sin modificar el hardware resulta especialmente atractiva en máquinas donde el margen energético o térmico está limitado.
Los primeros resultados son prometedores, con mejoras importantes tanto en FPS medios como en la estabilidad de los tiempos de fotograma en la prueba utilizada. Aun asÃ, será necesario disponer de más pruebas con diferentes procesadores, GPUs y juegos para determinar hasta qué punto estas ganancias se reproducen en otros escenarios.
Lo que sà está claro es que el planificador continúa siendo una pieza fundamental para el rendimiento gaming en Linux. Mientras proyectos como Proton y Mesa se encargan de acercar cada vez más los juegos de Windows al sistema operativo libre, optimizaciones de bajo nivel como las de Linux 7.3 permiten aprovechar mejor el hardware sobre el que se ejecutan.
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